Historia
Orígenes de la Televisión Comunitaria en Chile (1990s – 2000s)
La televisión comunitaria en Chile surgió en las últimas décadas del siglo XX como respuesta al monopolio de la comunicación y la ausencia de voces locales en la televisión abierta.
En 1992, Luis “Polo” Lillo, junto a jóvenes de la Población La Victoria en Santiago, comenzó a realizar “pantallazos”: proyecciones callejeras con noticias del barrio que no aparecían en la televisión tradicional. Esta experiencia dio origen, el 30 de octubre de 1997, a Señal 3 La Victoria, considerada el primer canal de televisión comunitaria de Chile y uno de los pioneros en Latinoamérica.
Durante los años 2000, inspirados por esta experiencia, comenzaron a surgir otros proyectos en distintas regiones del país. En Pichilemu se formó Canal 3 Pichilemu, y posteriormente aparecerían iniciativas como Mapuche TV e IrreverenTV. Estas televisoras operaban sin concesión legal, sostenidas por la autogestión y el apoyo de sus comunidades.
En 2003, Señal 3 La Victoria impulsó el préstamo itinerante de su transmisor a colectivos interesados en fundar nuevos canales, lo que permitió multiplicar las experiencias comunitarias en distintas localidades.
Primeras redes y articulación nacional (2006 – 2014)
En 2006, las televisoras existentes acordaron la creación de la Red de Televisoras Populares (RTP). Según su carta de principios, estos canales se definían como medios vinculados a sus comunidades, sin fines de lucro ni intereses proselitistas, orientados a promover la participación ciudadana, el pensamiento crítico y los derechos humanos.
Desde 2008, las televisiones organizadas en la RTP iniciaron acciones de visibilización en el contexto de la discusión sobre la televisión digital, lideradas por Señal 3 La Victoria.
En 2007 se realizó el Primer Encuentro Nacional de Canales Comunitarios, iniciando la articulación territorial. En 2009 se llevó a cabo el Segundo Encuentro Nacional en Pichilemu, fortaleciendo la coordinación entre canales.
Ese mismo año, las televisoras comunitarias se integraron a la Mesa de Ciudadanía y TV Digital, donde impulsaron una agenda con once propuestas para incorporar una perspectiva ciudadana en la nueva legislación.
En mayo de 2014 se promulgó la Ley Nº 20.750 de Televisión Digital, que por primera vez reconoció legalmente a los canales comunitarios de libre recepción y reservó parte del espectro para ellos.

Fundación de la Asociación Nacional (2015)
El 24 de enero de 2015, representantes de televisoras comunitarias de distintas regiones se reunieron en la sede de Señal 3 La Victoria y acordaron fundar la Asociación Nacional de Canales Comunitarios de Chile, constituyendo por primera vez una organización nacional con personalidad jurídica.
La asociación quedó encabezada por Luis “Polo” Lillo como su primer presidente, junto a dirigentes de distintos territorios.
Consolidación y primeros logros (2015 – 2017)
En diciembre de 2015 se realizó el Tercer Encuentro Nacional en Pichilemu, primera reunión bajo la estructura formal de la Asociación. En ese encuentro se anunció la creación de un fondo concursable especial para contenidos comunitarios dentro del Fondo de Fomento a la Calidad TV del CNTV.
Desde 2016, esta línea quedó instaurada de forma permanente, significando un reconocimiento institucional y una fuente de financiamiento para los canales.
Primeras concesiones digitales (2018)
En enero de 2018, el CNTV adjudicó las primeras concesiones oficiales de televisión digital comunitaria en la historia de Chile a proyectos en Arica, la Región Metropolitana y Pichilemu. Por primera vez, canales comunitarios obtenían concesiones legales tras décadas de funcionamiento autogestionado.
En 2020 se implementó la norma de “must carry”, obligando a los operadores de TV de pago a incluir canales comunitarios en sus parrillas.
Expansión y proyección (2020 – actualidad)
Durante la pandemia, en 2020, se realizó el Sexto Encuentro Nacional de manera virtual, integrando nuevos canales.
En 2022 se realizó el Séptimo Encuentro Nacional, donde se eligió por primera vez una presidenta nacional, se formalizó legalmente la Asociación y se creó una mesa intersectorial con el CNTV, SUBTEL y otros organismos públicos.
Desde entonces, la asociación ha continuado creciendo mediante escuelas de comunicación, la creación de nuevos canales, la realización de la FECOM y la instauración de los premios Francisca Sandoval y Luis Polo Lillo.
La televisión comunitaria ha permitido que barrios, localidades rurales, pueblos originarios y organizaciones sociales cuenten con una pantalla propia, fortaleciendo la identidad local, la participación ciudadana y la formación de nuevos comunicadores.
Entre sus desafíos actuales están ampliar la cobertura territorial, mejorar la sostenibilidad financiera, fortalecer la producción colaborativa y adaptarse a los entornos digitales y multiplataforma.